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La ciudad volvió a vestirse de celeste y blanco para celebrar el pase de Argentina a las semifinales

Cientos de vecinos se reunieron durante la madrugada del domingo en el centro de Coronel Pringles para festejar la victoria de la Selección Argentina por 3 a 1 frente a Suiza. Con banderas, bombos, cánticos y la tradicional vuelta olímpica por las calles céntricas, los hinchas renovaron la ilusión de conquistar un nuevo título y ya sueñan con el bicampeonato.

La ciudad volvió a vestirse de celeste y blanco para celebrar el pase de Argentina a las semifinales
La pasión por la Selección Argentina volvió a adueñarse de las calles de Coronel Pringles durante la madrugada del domingo. Apenas el árbitro marcó el final del encuentro en el que el conjunto dirigido por Lionel Scaloni derrotó 3 a 1 a Suiza, tras disputarse el tiempo suplementario, cientos de vecinos salieron a celebrar una nueva clasificación de la "Scaloneta", que ahora buscará un lugar en la gran final enfrentando a Inglaterra el próximo miércoles.

Eran aproximadamente la 1 de la madrugada cuando comenzaron a escucharse las primeras bocinas y bombos que anunciaban un nuevo festejo popular. En cuestión de minutos, automóviles, motocicletas y peatones fueron confluyendo hacia el tradicional punto de encuentro de los pringlenses: la intersección de San Martín y Dorrego, epicentro de las celebraciones deportivas de los últimos años.

Al igual que ocurrió en anteriores presentaciones de la Selección, el tránsito en el sector céntrico fue interrumpido para permitir que la multitud pudiera celebrar con tranquilidad. La escena volvió a repetirse con miles de banderas argentinas flameando, camisetas celestes y blancas, gorros, vinchas y todo tipo de elementos que reflejaban el orgullo de los simpatizantes por el presente del equipo nacional.

Familias completas, grupos de amigos, jóvenes y adultos se dieron cita en el lugar para compartir una noche cargada de emoción. Los cánticos comenzaron de inmediato y durante largos minutos se escucharon las tradicionales canciones dedicadas a la Selección, acompañadas por bombos, redoblantes, platillos y cornetas que aportaron el color y el ritmo característico de cada celebración futbolera.

La victoria frente a Suiza tuvo un sabor especial. Después de un partido intenso, que debió definirse en el alargue, el conjunto argentino logró imponerse por 3 a 1, resultado que desató una verdadera explosión de alegría en todo el país y que también tuvo su réplica en Coronel Pringles.

Una vez concentrados en la esquina céntrica, los hinchas iniciaron la ya clásica vuelta olímpica por las calles del radio céntrico. La caravana avanzó lentamente entre bocinazos, cánticos y aplausos, mientras numerosos vecinos salían de sus casas para observar el paso de los vehículos o sumarse espontáneamente a la celebración.

La recorrida incluyó varias cuadras del centro de la ciudad, donde el clima festivo se mantuvo durante un largo tiempo. Desde los automóviles colgaban enormes banderas argentinas y en muchas camionetas los jóvenes viajaban alentando al seleccionado nacional, siempre bajo un ambiente de alegría y entusiasmo compartido.

Los festejos se extendieron durante un par de horas, convirtiendo nuevamente al centro pringlense en el escenario de una multitudinaria manifestación popular. Cada triunfo de la Selección parece fortalecer aún más el vínculo entre los vecinos y el equipo conducido por Lionel Scaloni, que desde hace varios años viene regalando alegrías deportivas que alimentan la ilusión de millones de argentinos.

Más allá del resultado deportivo, la celebración volvió a demostrar el poder de convocatoria que tiene el fútbol cuando la camiseta albiceleste sale a la cancha. Personas de todas las edades compartieron abrazos, canciones y sonrisas en una noche donde el deporte volvió a convertirse en un motivo de unión para toda la comunidad.

La clasificación a las semifinales también renovó las expectativas de los hinchas, que ya comenzaron a palpitar el próximo compromiso frente a Inglaterra, un rival de enorme jerarquía y con una carga histórica muy especial para el fútbol argentino. El encuentro despierta un interés enorme y, si la Selección consigue un nuevo triunfo, volverá a poner al país a las puertas de otra final internacional.

En Coronel Pringles el entusiasmo es evidente. Comercios decorados con banderas, camisetas que vuelven a aparecer en las calles y conversaciones futboleras en cada esquina reflejan el clima que se vive en la ciudad. Los vecinos sienten que este equipo volvió a generar una identificación muy fuerte, basada en el esfuerzo, el compromiso y el sentido de pertenencia que transmite cada uno de sus integrantes.

La madrugada del domingo dejó una nueva postal de unidad y alegría colectiva. Como ya ocurrió en otras oportunidades, el centro de la ciudad se convirtió en un gran punto de encuentro donde el único protagonista fue el sentimiento albiceleste. Entre bombos, cánticos y banderas, los pringlenses celebraron una nueva victoria y comenzaron a ilusionarse con la posibilidad de volver a escribir una página dorada en la historia del fútbol argentino.

Con la clasificación asegurada y el sueño del bicampeonato cada vez más cerca, la expectativa crece de cara al próximo miércoles. Si la Selección vuelve a dar un paso adelante, no caben dudas de que las calles de Coronel Pringles volverán a teñirse de celeste y blanco para acompañar a un equipo que continúa despertando ilusión y orgullo en cada rincón del país.

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